jueves, 21 de agosto de 2008

Ayer....




Ayer le robé abrazos a las melancolías de la muerte….
A los adioses sin sentidos…
A los actos sin comprensión….
Al dolor en hueso vivo…

Ayer me brotaron lágrimas en dolor ajeno…
A las frustraciones sin control….
Al llanto de madre sin comprensión…
A vida terminada sin explicación…

Ayer lloré una cuerda en el cuello…
Ojos saltones en agonía…
Trozos de alma esparcidos en el suelo…
Y tantas preguntas…tantas preguntas…




Mi Ser.
Dedicado a una madre que llora las ausencias en el suicidio... Preguntándose porque su Hijo...



5 comentarios:

decisiones para la vida dijo...

Más incomprensible que la muerte misma, es que alguien decida ese momento. Más aún cuando un hijo, un pedacito de ti misma, llega a un estado tan extremo y no te alcanzaste a dar cuenta, no leíste los ínfimos mensajes que pudieron darte la alerta de que algo podría estar pasando. Triste, pero bellas las palabras de tu consuelo.
Abrazos,
Mona

Roberto Esmoris Lara dijo...

Este poema es de una calidad poco frecuente. Me encanta cómo piensas y cómo lo cuentas. (Te agregaré a mi lista de buenos ciber-vecinos).
Te dejo un abrazo de admiración y mucho afecto.
Hasta pronto.
REL

AlejandrO dijo...

Todo lo que hacemos lo hacemos por amor... independiente de la decisión que se tome... puede ser muy loca pero el amor nunca se va... pero si nos enfocamos en este sentimiento, las elecciones cambiarán y disfrutaremos cada día mas de nuestra hermosa vida.

Un beso y un abrasoote!!!

JOSE EDUARDO dijo...

Triste por decirlo menos, lejos la pena mas grande, quizas puedes resignarte por la muerte de tus padres, pero no la de un hijo.

Luzjuria dijo...

Yo no soy madre, pero desde el vientre contigo estoy en las palabras, el no saber porque, la recriminación de no haber visto las señales, la pregunta constante de que hice mal, de haber estado ciega o ciego delante del dolor interno de ese hijo, y preguntarte una y otra vez ¿Dónde estaba yo? que no puede evitar lo que paso... lagrimas eternas por ese pedacito de tuyo que partio sin aviso ...

Un abrazo